El SARS-COV-2 también está generando problemas a la comunidad aeroespacial. Proyectos que llevan años de trabajo podrían retrasarse por las medidas de confinamiento. Algunas misiones han entrado en hibernación pero otras como Mars 2020 esperan continuar sus planes.

"Estamos en una misión mundial. Igual que cuando los astronautas estamos en el espacio, ahora todos tenemos una misión: es nuestro trabajo y tenemos que hacerlo lo mejor que podamos". Desde su casa de Houston (Estados Unidos), cumpliendo escrupulosamente las medidas de confinamiento, el astronauta de la NASA Scott Kelly atiende en una vídeollamada.

"La tripulación que se lanzará en abril [está previsto el próximo día 9] está en cuarentena extendida desde un mes antes del lanzamiento. El acceso a la tripulación está restringido al mínimo y se tomarán todas las precauciones para evitar la contaminación”, indica a SINC Frank de Winne, director del Centro Europeo de Astronautas de la Agencia Espacial Europea (ESA) y el que fuera el primer comandante europeo de la ISS.

Situada en órbita terrestre a unos 400 kilómetros de la Tierra, esta estación es uno de los mejores ejemplos de cooperación internacional y en ella participan varias agencias espaciales: la NASA, la ESA, la Agencia Japonesa de Exploración Espacial (JAXA), la corporación espacial rusa Roscosmos, la Agencia Espacial Canadiense (CSA), la Agencia Espacial Italiana (ASI) y la Agencia Espacial Brasileña (AEB).

Según explican fuentes de la NASA, la agencia trabaja "en estrecha colaboración" con sus socios comerciales e internacionales y tiene un "plan sólido" para garantizar que los astronautas no estén enfermos o incubando enfermedades cuando se lanzan a la ISS.

A pesar de las limitaciones que suponen el teletrabajo y las demás medidas de confinamiento, mantener en marcha la estación es una prioridad para las agencias. "Los servicios críticos como la ISS y las operaciones de los satélites siguen en marcha y continuarán recibiendo soporte como prioridad", destacan a SINC desde la CSA.

El inminente sobrevuelo de Bepicolombo

Otra de las misiones en órbita que se ha visto sorprendida por la pandemia es Bepicolombo. Lanzada en 2018, la nave continúa su viaje rumbo a Mercurio, donde está previsto que llegue en 2025. En estos momentos se encuentra orbitando el Sol a una distancia similar a la de la Tierra y el 10 de abril se acercará a solo 12.700 kilómetros.

"El sobrevuelo de Bebicolombo del 10 de abril es actualmente nuestra mayor prioridad", asegura a SINC Günter Hasinger, director de Ciencia de la ESA. Las operaciones se llevarán a cabo con un número limitado de personas en el Centro Europeo de Operaciones Espaciales de la ESA (ESOC) en Darmstadt (Alemania), donde los ingenieros tienen que cumplir las medidas de confinamiento y distancia social en vigor.

El acercamiento de la nave al Sol servirá para que esta reduzca su velocidad y modifique su trayectoria rumbo al centro del sistema solar. Esto será posible gracias a la atracción gravitatoria de la Tierra.

"Es una fase en la que necesitamos contacto diario con la nave. No podemos posponerlo porque la nave rodeará la Tierra de todas formas", señala Elsa Montagnon, responsable de operaciones de Bepicolombo de la ESA.

ExoMars, retrasada a 2022

En cuanto a los dos dispositivos que el Centro de Astrobiología tiene actualmente sobre suelo marciano – las estaciones meteorológicas REMS a bordo de Curiosity y TWINS, en la plataforma InSight – "su operación se está llevando a cabo normalidad", apunta el experto. Todos los equipos internacionales están trabajando coordinados desde sus casas, algo a lo que están habituados.

"Para hacer ciencia, para realizar la explotación científica de los datos y mantener reuniones con nuestros colegas de cualquier parte del mundo realmente no necesitamos estar físicamente en un lugar concreto. Ya estamos acostumbrados a las videoconferencias", alega.

Teletrabajo, también en las agencias espaciales

Según las estimaciones de las agencias espaciales, alrededor del 75% de los empleados de la NASA están tele trabajando en estos momentos, una proporción que aumenta hasta el 95% en el caso del personal de la ESA.

"En la actualidad, la mayoría de los trabajadores de la oficina de Tokio (Japón) están teletrabajando. En otros centros de trabajo se anima a los empleados a hacerlo siempre que sea posible", declaran fuentes de JAXA. Lo mismo ocurre con el personal de la Agencia Espacial Canadiense.

¿Cómo afectará esta pandemia global a los futuros proyectos espaciales? Los portavoces de las agencias coinciden es que es pronto para saberlo pero se están preparando frente a diferentes escenarios.

El telescopio espacial James Webb, cuyo lanzamiento está previsto para marzo de 2021, podría ser uno de los perjudicados por el frenazo económico mundial.

"El proyecto Webb podría estar registrando un impacto en el cronograma diario de su ruta a medida que se paraliza un mayor número de actividades", reconocen desde la NASA. Habrá que ver si finalmente se llega a tiempo o si este virus microscópico puede también con este coloso espacial.